la incestuosa Carri

Por Camilo Bossio
Redactor Marilyn 3:30
“…entre los egipcios, que fueron los primeros que estudiaron astrología, el arquetipo de Géminis estaba representado por un hombre y una mujer, HERMANOS, caminando enamorados por una pradera. Porque para los egipcios ése era el amor más puro, la mejor combinación entre lo femenino y masculino.”
Albertina Carri
Una sensación de molestia que agobia… Si, exactamente, agobiante es finalmente GEMINIS, el tercer largometraje de la realizadora argentina Albertina Carri. Es un angustioso plato cuyos ingredientes (una relación incestuosa entre hermanos, una madre desesperante y una fam ilia de estabilidad volátil) son sofocados por un ritmo pesado de eternas situaciones cómico-burguesas. Con todo, es igual una película de reflexión, de amor, de familia… una historia cuyo fin es perturbar… y vaya que lo logra.
Carri de 33 años es nacida, criada y cultivada como “porteña”, como se les conoce a los bonaerenses. Lleva consigo no solo la imagen de aquella ciudad inmensa, que pinta como sucia y agresiva en su opera prima “No quiero volver a casa” (2000), sino el recuerdo trágico de la dictadura argentina: Sus padres, periodistas revolucionarios durante el régimen fascista, fueron secuestrados y desaparecidos cuando ella contaba con solo 3 años. Su más reconocido trabajo fue entonces el reconocerse víctima y utilizarlo como base en un documental-ficción. “Mi nombre es Analía Couceyro, soy actriz, y en esta película hago de Albertina Carri”. Así comienza “Los rubios” (2003), el relato de un momento histórico de toda una nación desde el punto de vista íntimo de una cineasta en el presente, su segundo largometraje. Desprendiéndose de esa realidad documental, decidió suplantarse con una actriz, utilizó animaciones y prefirió mantenerse dentro de una línea narrativa más egoísta, sin dejarse comprometer por simbolismos o recordatorios nacionalistas. “Los rubios” finalmente causó revuelo entre el pueblo argentino además de ser premiada en el V Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires en varias categorías incluyendo el premio del público y el de mejor película del jurado argentino.
Su tercer largometraje se titula “Geminis” y trata la historia incestuosa entre dos jóvenes hermanos llamados Meme (María Abadi) y Jeremías (Lucas Escariz), cuya familia de clase alta oscila entre el personaje asfixiante de la madre y la falta de presencia de la figura paterna. El nerviosismo por mantener una imagen de perfección no le permite a la madre ver lo que ocurre bajo su propio techo, situación que da pie a una acelerada pasión entre hermanos que aturde a cualquier espectador. Y es que la atmósfera creada por Carri complica el involucrarse con la película: Buscando recrear las impresiones de falsedad se utilizan secuencias excesivamente largas de las reuniones sociales que bajan la intensidad mientras que en paralelo progresa la relación de los hermanos con extraña inocencia, siendo la necesidad de afecto excusa del impedimento incestuoso. La audiencia afronta así los bajonazos y subidas de ritmo y una a veces eterna espera para el desenlace ya previsible, además de algunas actuaciones no siempre verosímiles. Sin embargo, Carri logra recuperar la película con el impacto final, que aunque esperado, no deja de embargar de angustia a cualquier homosapiens sexuado, justificando la frialdad de sus personajes, del entorno y de su mirada como directora. “Geminis” es un retorcido (en el buen sentido de la palabra) análisis de la familia, el amor y el sexo, una película cuyo mayor logro es generar espacio de discusión y controversia.

Albertina Carri se perfila como una de las nuevas figuras latinoamericanas del cine. Sus tres largometrajes y sus cortos del cual “Barbie también puede estar triste” (2001) es ya de culto entre los amantes del cine independiente y la posicionan en Argentina entre los artistas que destinan su obra para cuestionar y experimentar.
La memoria tiene un alto grado de ficcionalización, todo el tiempo, de invención, de construcción
Notas de la directora
Todavía hoy me pregunto si “Géminis” es una película sobre el amor o sobre la madre. Y a la única conclusión que abordo es que en realidad, estos dos conceptos están unidos y separados por la misma delgada línea que los desborda en sus múltiples miradas. Lucía, esa madre que lleva el discurso de la endogamia, es la más fuerte de todas, la más amorosa, la más débil y la más peligrosa. El resto de los protagonistas la rodean, la odian y la aman, cometen incesto, se van de viaje, callan para siempre, hacen todo para deshacerse de ella y para no separarse nunca de esta persona tan temible como vulnerable.
CHC
Cuando el filme se estrenó en Buenos Aires, Carri contó al diario Página 12 que descubrió que ” Ahí decidí volver al título inicial, que aludía a lo que vino después: la moral impuesta, el tabú. Entre los faraones era corriente que se casaran entre hermanos.”
Acerca del articulo
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- Publicado:
- 05.16.07 / 10am
- Sección:
- Los Anormales
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